miércoles, 30 de octubre de 2013

30 de octubre

Hoy el cielo me habitó.
 El mismo gris azulado, amenazante y nostálgico me sacudió de un tirón en la mañana y ahí adentro, se quedó.
 No puedo explicarlo... sólo sé que el cielo estuvo en mi. Me recorrió dejando mi capa de piel inservible . Cada matiz con el transcurrir de las horas me cambiaba la tonalidad. La brisa helada me erizaba los pelos hacía adentro. Cuando llovía yo lloraba, mi cuerpo era uno con el cielo.
Hubo un momento donde la llovizna se hizo aguacero y era sentir en mis cavidades la humedad y las calles frías.
Mientras caía la tarde hice maromas para que no me oscureciera adentro. Pero aún así, fue muriendo el sol y consigo vino la pesadez . Mi cuerpo ya era completamente noche y empecé a cargar recuerdos, a llenarme de anhelos, de sueños, de intrigas, de gente buscando estrellas y sólo sé que todo pesaba... Así, oscura tomé distintas formas. Fui el miedo de un niño que escapaba a la oscuridad, fui también el mostruo debajo de la cama, fui las lágrimas de quien espera la noche para descargarse, fui.

Ya completamente exhausta sólo esperaba el alba, quería sentirme carne, quería mi cuerpo tibio, quería días y noches trascurridos que pasaran sin atrevesarme .Esperé y esperé y el día seguía adentro, se hizo clarito y sólo ahí entendí que bajo esos colores que sólo da el amanecer, mi cuerpo podía ser primavera, entre formas la lección era continuar. Darle la bienvenida al sol, a su continuo suicidio y  regreso .A la noche con su pesadez...




martes, 1 de octubre de 2013

Mi abuelo y yo

Siempre que pienso en mi abuelo lo veo pasando hojas de periódico junto a la ventana de la sala.
Siempre repuestico, sin que le pasen los años, barrigón y tranquilo.
Su cuerpo para mi, siempre ha sido todo un misterio. Desde que era niña pensaba que nadie era más grande que él. Siempre fue inalcanzable, para mi es un gigante.

El tiempo que le dedica diariamente a leer el periódico es un momento único para el silencio y la serenidad. Pasa hojas como llevándose el tiempo en sus dedos.
Concentradito hace gestos y asienta con la cabeza mientras recorre palabras con sus cansados ojos y sus gafas de abuelo.
Yo podría verlo horas para contagiarme de ese instante.
Me dice: -Mija, ¿sí supo? y me pasa el periódico para que me entere con un cuidado especial.
Percibe el sonido de la hoja al arrugarse y se altera inmediatamente, hace un gruñido fuerte y conciso como si algo realmente grave hubiese ocurrido.

Creo que algún día quise llegar a ser objeto de su lectura, que pasara mis paginas, mis palabras y que viera escrito mi nombre impreso como el de esos periodistas conocidos o no tanto que lee diariamente.
Disfrutar de su acentuación, de su tarareo. Porque él no sólo lee sino que tararea las palabras como recordando una buena tonada.

Quizás por él quise ser periodista.

Pero las palabras son mi debilidad, con una fuerza irresistible llegaron a mi vida seduciendome y enamorándome para siempre. Fue otro amor que quise dejar hasta ahí, me rendí  y dejé de escribir. Nada fue lo suficientemente bueno y me fuí, huí como lo hice con la música.

-"Ese solo te sonó muy bonito pero NUNCA cantaste en la tonalidad que era"

dijo la voz que me calló hace ya siete años-

El poder de un sueño es tan poderoso que te pude constituir e incluiso destruir y es un duelo infinito cuando dejas algo que realmente sueñas.