· Esta vez sí tomaré el por variar de tu acostumbrada frase y variaré le escribiré, le escribo.
Disfrutar de mi habilidad para distraerme es un oficio que suelo realizar cuando la realidad lo permite y es agradable por el simple hecho de "dejarse llevar"; de permitir que mi mirada pierda rumbo, la mente quede en blanco y el lenguaje se descontextualice.
Me aburre pensar que así soy y por lo general me aburre la gente; por eso hay que huir al menos con la mirada. Los rostros cansan, pensar que cualquier persona es descifrable y monótona me deja un saborcito en la boca que no desearía.
Disfrutar de mi habilidad para distraerme es un oficio que suelo realizar cuando la realidad lo permite y es agradable por el simple hecho de "dejarse llevar"; de permitir que mi mirada pierda rumbo, la mente quede en blanco y el lenguaje se descontextualice.
Me aburre pensar que así soy y por lo general me aburre la gente; por eso hay que huir al menos con la mirada. Los rostros cansan, pensar que cualquier persona es descifrable y monótona me deja un saborcito en la boca que no desearía.
La gente ya no sorprende y es su capacidad por encerrarse en las cosas perceptibles lo que las hace tan personas, llenas de códigos, de lecturas que una y otra vez se repiten, de acciones que como en este momento las acompañan o me acompañan. Todo es tan leíble que pierde encanto.
No hay nada que no se ajuste a un momento, llámalo adolescencia, cambio, dificultad o pesadilla. Al menos que pases la prueba cambiarás de palabras y si tienes suerte de caras, pero ahí está. Leerte, escribirte, pensarte, jugar a que nos entendemos, acompañamos, etc. Todo es espiral.
Va ser muy difícil enamorarse después de esto.
Suelo perder un poco de romanticismo por no decir que la totalidad de este cuando luego de una frase sé lo que viene., o cómo tú qué sabes cuándo regreso y ya tienes el chocolate comprado.
Eso es lo malo de leer a la gente y quedarse con sólo eso, si no asombran, la interacción es más fácil y las probabilidades de amor o error son menores.
La vida es una mentira pero en nosotros está el adornarla para dejar lugar al sueño