domingo, 25 de agosto de 2013

Blanco

Me perdía en el blanco infinito de mi techo, unía los puntos que se convertían en imágenes que sin duda salían de mi cabeza. 
A lo lejos escuché los pasos de mi madre que se dirigía a la cocina.
Intempestivamente se oyó el ruido ensordecedor de la licuadora que se encendía en primera. 
Sin esperarlo, vi como quien me había cuidado, alzado, llorado introducía lentamente pero decidida sus manos delicadas en las cuchillas afiladas de ese pequeño motor. Poco a poco se iban desprendiendo las uñas, la piel eran pequeñas tiras unidas a ese árbol de venas que ahora era visible.
En cuestión de segundos los huesos de la mano eran roídos por esos dientes metálicos que sólo destruían.
El sonido se hacía cada vez más fuerte un olor cobrizo se filtraba en el aire. El final fue el silencio. 

La angustia me consumía, todo era un mar de sangre y  de impulsivas decisiones. El miedo me ahogaba y mientras me sofocaba en lágrimas, una voz distante dijo: “niños pasen a almorzar” y solo era yo, de nuevo en BLANCO.

viernes, 23 de agosto de 2013

Ausencia de mi


Hoy tengo ausencia de mi,
Ganas de mi.
La falta me hace buscarme, recorro habitaciones, abro puertas.
Pronuncio mi nombre pero nadie responde.
Me devuelvo, recorro caminos, silencios, sonrisas. 
Abro puertas, cierro otras. 

"En este recorrido, me he sentido perdida, alejada, extrañada... también he tenido la sensación de buscarme largamente. He dolido lo que he sido, lo que no, e incluso lo que seré, esa constancia de una "esencia" que a veces reniego"


Encuentro una niña cachetona que me invita a seguir,   me hace sentar y entrar en su juego. Les habla a los suyos que no son precisamente de carne y hueso. Jamás me he sentido tan tranquila. Interpretan miradas,  hablan del amor como un asunto de sueños y acertijos.
Mientras como pasto e invento alimentos con cosas caseras poco dirigibles, ella, me hace una seña. Es hora de partir. Aún no encuentro lo que busco, aún no me veo a mi.


"Me parece necesario el reflexionar, el diálogo, la evaluación... pero en su exceso me han llevado a encerrarme a aislarme, y entonces ha aparecido una paradoja de la que huyo, cómo puede ser que el intento por encontrarme, me pierda más, me aniquile..."


Continúo mi camino. Se atraviesa el miedo. Miedo en forma de violencia, miedo en forma de sociedad, miedo en miradas,  miedo en índices, miedo.
 Algo alcanzo a distinguir y veo como un trozo de ilusión se ha quedado ahí.

Lo recojo. 


"y aunque me falta práctica de a pocos me parece que asumir las certezas que tenemos, pero también las dudas y las preguntas, trae una tranquilidad suave. No total, no tremenda, no finita. A lo que voy... es que de golpe me estrellé con la idea de que ese "yo" quiere salir y ser libre y llevarme..."


Salgo de esa zona oscura y me preguntó sí abrí las suficientes habitaciones. Vuelvo a unas miradas con cuerpos. Al parecer me reflejo allí y súbitamente salto sin entender las proporciones de mi cuerpo. Abro los parpados, siento la pupila y entro por el iris.
Veo  alguien balanceándose en palabras, construyendo mundos, creando pájaros. Veo alguien tratando de entrar al subconsciente de alguien vacío 



" todavía no entiendo muy bien como pasear con él, pero tampoco quiero castigarlo más, ni castigar a otros por no entenderlo. Saludos al tuyo, que tan ricas conversaciones y aprendizajes me traen. Abrazos Mujer. A seguir caminando, aprendiendo y creciendo, que la vida parece ser eso".

Ya cansada empiezo a abrir cajones a descubrir lenguaje que al mismo tiempo encierra símbolos e imágenes que en algún punto  han quedado sin ser interpretados.
Otras palabras tiradas al ruedo son lanzadas desde diferentes puntos por no decir labios, incluso algunas muy osadas empiezan a meterse por entre la puerta. No hago mucho esfuerzo por evadirlas, las escucho, me las como sin saber que repentinamente me provocarán ese reflujo que da tras una dieta mal balanceada.
Como me gustan las palabras…
Ya perdida, agotada y conforme,  decido ir al inicio.
 Sorprendida encuentro que justo ahí dónde empecé, en la ausencia y la pregunta, estaba YO.

jueves, 15 de agosto de 2013

Lo más cercano a la autoayuda


Si quieres vivir una vida mas o menos alejada de la infelicidad que produce  triunfar, alcanzar el éxito, encontrar el amor y todos esos lugares comunes  que comparte el entorno, tendrás primero que abrir los ojos.
 Pero no abrirlos como quien quiere ver si pone el pie derecho o izquierdo, sino abrirlos junto con los sentidos. 
Hay que transformar al tiempo en un invento posmoderno, 
salir a recorrer la ciudad, el campo, la alameda, jugar a descubrir las fragancias que guarda el viento tras su paso o incluso el bus a las seis de la tarde en un día húmedo.
 Sorprenderse por las texturas de la amiga que siempre quiere innovar en la moda. 
No olvidar como se siente caminar mientras las luces te pegan en la cara,
 ni el momento de pánico que guarda el silencio.
 Aprende a escuchar desde las miradas que hablan, juega a descubrir qué espacios son necesarios en qué situaciones.  
No sonrías todo el tiempo, eso es lamentable. 
Sal de las conversaciones de siempre y retoma las nubes o la vieja pregunta ¿Qué quieres ser cuando seas grande? 
Pregúntate ¿qué no has conocido?.  
Llévate al límite. 
No te quedes parado si lo que quieres sentir es un cuerpo ensangrentado.
No aparentes, deja que el mundo empiece a sentirse incomodo por tu extrañeza, 
 y entenderás que los cubículos son agobiantes, los lujos incensarios y la vida es corta.