Hoy el cielo me habitó.
El mismo gris azulado, amenazante y nostálgico me sacudió de un tirón en la mañana y ahí adentro, se quedó.
No puedo explicarlo... sólo sé que el cielo estuvo en mi. Me recorrió dejando mi capa de piel inservible . Cada matiz con el transcurrir de las horas me cambiaba la tonalidad. La brisa helada me erizaba los pelos hacía adentro. Cuando llovía yo lloraba, mi cuerpo era uno con el cielo.
Hubo un momento donde la llovizna se hizo aguacero y era sentir en mis cavidades la humedad y las calles frías.
Mientras caía la tarde hice maromas para que no me oscureciera adentro. Pero aún así, fue muriendo el sol y consigo vino la pesadez . Mi cuerpo ya era completamente noche y empecé a cargar recuerdos, a llenarme de anhelos, de sueños, de intrigas, de gente buscando estrellas y sólo sé que todo pesaba... Así, oscura tomé distintas formas. Fui el miedo de un niño que escapaba a la oscuridad, fui también el mostruo debajo de la cama, fui las lágrimas de quien espera la noche para descargarse, fui.
Ya completamente exhausta sólo esperaba el alba, quería sentirme carne, quería mi cuerpo tibio, quería días y noches trascurridos que pasaran sin atrevesarme .Esperé y esperé y el día seguía adentro, se hizo clarito y sólo ahí entendí que bajo esos colores que sólo da el amanecer, mi cuerpo podía ser primavera, entre formas la lección era continuar. Darle la bienvenida al sol, a su continuo suicidio y regreso .A la noche con su pesadez...
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