sábado, 15 de marzo de 2014

Necesito devuelta la palabra, se me ha ido.

Necesito  devuelta la palabra, se me ha ido.
 No como cuando una paloma se la lleva, ni cuando un susurro se convierte en nada.
Sólo se fue.
No sé si la dejé intentando despedirme en un aeropuerto.
Ese día habló un abrazo.
Quizás debí decir algo…
¡Adiós!
 De pronto una lágrima me habría  alejado del silencio, pero,  no se conjugó  nada en esa semana, ni en la siguiente.  Ni  mucho menos en los meses que vinieron… ni al año.
También se pudo haber refundido  mientras intentaba convencer a alguien de que se quedara… El volumen aumentaba  tanto que perdí la voz y con ella la palabra
Quizás sólo se fue, se cansó, tiene miedo.
 Se escuchó a sí misma y huyó…
No sé exactamente qué  pasó pero hoy día la necesito de vuelta.
Me siento atrapada.
Tengo un nudo con vocales, símbolos alfanuméricos, códigos binarios y caracteres que no emiten sonido.
La gente luce preocupada cuando no logra entenderme. Al parecer sólo digo incoherencias. Casi como si el fonema quedara desarticulado de todo lo demás.
En esos episodios me envuelve el silencio, justo en el momento que una buena frase articulada puede alivianar un momento de crisis.
A raíz de todo este problema, descubrí  lo violento que es que no te hablen. No poder relacionar tu voz con la información que llega al cerebro justo cuando el nervio estimula indicando que quien te habla no es otra persona más que tú.
¡Es insultante!
Así que necesito la palabra devuelta
Seguro alguien tendrá de sobra: políticos lenguisueltos, culebreros, pastores de iglesia de barrio 
Alguno debería apiadarse de mi, DIRIGIÉNDOME LA PALABRA

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