En la metáfora de la burbuja y el acero se encuentra mi pecho atravesado por una daga que en algún momento sostuviste en tu mano, Dios te ha perdonado. Siempre pensé que serías tú el que me destruyera y así me dieras pasó para una reencarnación esta vez como fénix pero no fue así y ahora estamos condenados a esto.
Estoy en un galpón y aún tengo el llanto dormido. No te quedes quieto. El hombre que podría idealizar lo encontré en tus mocos. No me busques no soy nadie que sorprenda, Me sostengo y estoy de pie, pero ¿qué más da? .No tengo más y lo sabes. Sólo solo este remedo de cosas inconclusas que jamás se completarán. Soy yo esa distraída y torpe que ya se arrodilló.
Quisiera ser esa mujer que te da en los talones pero tú siempre juegas a lo amorfo. Cuando volteo te has tragado a la reina y me he quedado con un solo caballo en el tablero. Siempre repudié la sumisión de mi madre pero hace tiempo que me perdí entre tu sombra soy una pieza más, un objeto, un complemento.
Nada que puedo partir.
Amante dormido
No hay comentarios:
Publicar un comentario