jueves, 15 de agosto de 2013

Lo más cercano a la autoayuda


Si quieres vivir una vida mas o menos alejada de la infelicidad que produce  triunfar, alcanzar el éxito, encontrar el amor y todos esos lugares comunes  que comparte el entorno, tendrás primero que abrir los ojos.
 Pero no abrirlos como quien quiere ver si pone el pie derecho o izquierdo, sino abrirlos junto con los sentidos. 
Hay que transformar al tiempo en un invento posmoderno, 
salir a recorrer la ciudad, el campo, la alameda, jugar a descubrir las fragancias que guarda el viento tras su paso o incluso el bus a las seis de la tarde en un día húmedo.
 Sorprenderse por las texturas de la amiga que siempre quiere innovar en la moda. 
No olvidar como se siente caminar mientras las luces te pegan en la cara,
 ni el momento de pánico que guarda el silencio.
 Aprende a escuchar desde las miradas que hablan, juega a descubrir qué espacios son necesarios en qué situaciones.  
No sonrías todo el tiempo, eso es lamentable. 
Sal de las conversaciones de siempre y retoma las nubes o la vieja pregunta ¿Qué quieres ser cuando seas grande? 
Pregúntate ¿qué no has conocido?.  
Llévate al límite. 
No te quedes parado si lo que quieres sentir es un cuerpo ensangrentado.
No aparentes, deja que el mundo empiece a sentirse incomodo por tu extrañeza, 
 y entenderás que los cubículos son agobiantes, los lujos incensarios y la vida es corta. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario