martes, 24 de enero de 2012

Alba


Que puedo decir tengo tantas sensaciones que ni hallando culpables logro entenderlas. Cada vez me siento más asustada y asombrada de la persona en que me estoy convirtiendo el tiempo me pasa por encima junto con la vida que es un dormir pero no un despertar.

Me apena la persona que has visto y no siento que merezca atención, ni tu ayuda que aún sin juzgarme me das.

 Gracias

Sólo quiero que me acompañes en este punto muerto al que ha llegado mi cabeza y porque no descubrir más soluciones y escapar un poco de mi misma con tu apoyo. 

He llegado hasta aquí luego de tocar varias veces el fondo

Te encontré a ti y a varias mujeres que hoy por hoy podrían estar compartiendo el mismo anhelo.
Somos como las mujeres del siglo XVIII: ellas, reclamaron un tipo de hombre que por aquella época no se deba mucho; se inventó el amor. Hasta entonces las uniones matrimoniales eran siempre causa de intereses familiares en ese momento mujeres ilustradas ansiaban amor.Amor incondicional,  amor placentero.

 Algunos se arrodillaron ante esta idea y entre maquillaje, lenguaje delicado y ricos perfumes se fueron tras ellas con el firme propósito de cumplir sus deseos y por qué no entrar en sus faldas…

¿A qué me refiero? 
Somos mujeres que exigimos una sumisión sin límites por parte del hombre en cambio de sexo y el privilegio de destapar todo lo que de nosotras quieran o no recibir. 
Así es, nos mostrarnos  tan transparentes y dulzonas que ante los ojos de los demás seríamos irreconocibles. Nuestro cuerpo, nuestra voz, hasta nuestros pensamientos podrían ser uso exclusivo de quien aceptara ese amor que queremos ejercer. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario